16/12/09

EX AFRICA SEMPER A LI QUID NOVUM

Ex Africa semper aliquid novum- siempre sale algo nuevo de África, subrayaba el ilustre naturalista y escritor Plinio el Viejo en su Historia Natural. Paraísos prodigiosos, donde la naturaleza se muestra implacable y el hombre vive fuera de la civilización. Una imagen que describía el continente africano en el año 50 dC: Oasis en el que convivían fieras y hombres con lenguas ininteligibles. Pero siglos después, tras las guerras, las barbaries, la esclavitud, las colonizaciones y la explotación; y a pesar de la agonía en que se encuentra inmersa, África no ha perdido la magia que ha fascinado a diferentes civilizaciones a lo largo de la historia. Escritores, periodistas, artistas, etnólogos, científicos, o directores de cine, siguen descubriendo este hipnótico territorio, acudiendo allí en “busca del alma del continente”.

No obstante, alejándonos de tópicos y recurrentes ficciones literarias y cinematográficas, encontramos a una población sumida en la más estricta pobreza, enfermedad, hambre y miseria. En este sentido, el ciclo Sunnugal en África”, que se presenta hasta el 27 de noviembre en el Museo de Etnología, nos muestran la cotidianidad de los habitantes del África negra contemporánea. En “África a diario”, alrededor de 80 fotografías realizadas por el profesor valenciano Manuel Bañó, revelan a través de diferentes áreas, el escenario actual; - la alimentación, comercio, sociabilidad, transporte, relaciones humanas, paisajes-, un vital enfoque del África subsahariana y del Este.

Belleza y atracción del continente a través de los magníficos espacios, el viaje y la hospitalidad del pueblo africano, se confrontan con la precariedad de la existencia y hostilidad de la naturaleza y del hombre. Percepciones románticas que chocan con la barrera de realidades territoriales y económicas. De este modo, como indica el director del Museu d’Etnologia, Joan Seguí. “Durante dos años 2008 - 2009 el ciclo “África” ha pretendido ser un acercamiento a la realidad africana y una reflexión sobre las representaciones culturales que Occidente ha fabricado del otro africano en el pasado y en la actualidad”.

Anotando en su cuaderno de viaje cada imagen, color o recuerdo, el artista holandés de ascendencia ecuatoriana Machyta Oko Giebels ha realizado una serie de fotografías en la isla de Bioko que recogen bajo el título Guinea Ecuatorial en el siglo XXI. Una aproximación etnográfica, una visión intimista de como los ecuatoguineanos perfilan su propia identidad. Niños jugando en las calles, gentes en el mercado, chavolas repletas de graffitis o señoras descansando a la puerta de sus casas, configuran un complejo itinerario de obras que anhelan conocer y comprender la idiosincrasia africana. Como señala Machyta: “Mi padre, que ha fallecido, era de Guinea Ecuatorial. Mis fotografías son a menudo una carga feroz contra el egoísmo, la violencia, el abuso de poder y carencia del amor. Al mismo tiempo también retratan dulzura, protección, empatía y compasión.”Acompañada por una serie de esculturas de pared modeladas en barro sobre madera, así como los textos de la antropóloga Yolanda Aixelà, la muestra analiza la situación actual del país, que a pesar de encontrarse entre los países africanos potencialmente más prósperos, debido a las explotaciones petrolíferas; La precariedad cotidiana de muchos ecuatoguineanos se aprecia todavía en su entorno y en sus medios de subsistencia. Examina Aixelà.

En la exposición los nativos no se apartan, observan atentos a los extranjeros presumiendo de su intimidad, inquisitoriamente, sin el recurrente sentido de la privacidad tan propio del capitalismo, sabedores de su raza y orgullosos de su cultura se muestran con total descaro. A lo lejos, los sonidos de los grandes maestros que enseñaron los secretos de la kora, la sabana, los animales cruzando las grandes lagunas, mientras la dignidad de un pueblo lucha todavía dos mil años después por abrirse camino entre la corrupción, la migración y la clandestinidad sometida

No hay comentarios:

Publicar un comentario