7/11/08

EL MERCADO DEL ARTE

A modo de reflexión sobre el tema económico del arte, y para los más neófitos en la materia, resultaría interesante referenciar el artículo que escribió Félix de Azua para la revista Letras Libres, titulado «El valor de la destrucción» y en el que se analizan los acontecimientos acaecidos alrededor de la colección particular del multimillonario Charles Saatchi, tras el famoso incendio ocurrido en los hangares de la compañía Momart, en Londres, y la elevada indemnización del seguro (unos novecientos millones de euros). Curiosamente entre las obras destruidas estaba la célebre Every One I Have Ever Slept UIT (1963-1995), de Tracy Emin. Paradójicamente, poco antes del incendio, un colegio de la zona pobre de Londres también sufrió un cataclismo. Los profesores intentaron subsanar las pérdidas vendiendo un tapiz de Tracy Emin —que hablaba de temas como el amor, la paz, la solidaridad y otras puerilidades—, y que poseían gracias a una orden judicial que había condenado a la artista por mal comportamiento a realizar trabajos para la comunidad. Pero no consiguieron venderlo. Los abogados de Emin amenazaron de inmediato con una querella. Azúa reflexiona al respecto: «A pesar de ello, los profesores no pueden vender el tapiz y están condenados a vivir con él. Al igual que Saatchi, poseen algo que sólo podrán cobrar cuando sea destruido. No es una mala metáfora del arte actual. Toda producción mercantil es perecedera, tiene fecha de caducidad (…) ¡Qué bello espectáculo! ¡Qué artístico!».

Partiendo de esta premisa nos planteamos cuál es, por tanto, la figura del artista en el arte de la posmodernidad: ¿nacerá la figura poética en el mercado? Observamos, con todo, y con implícita contradicción, que este mismo nacimiento es el descubrimiento de la inteligencia crítica que se halla bloqueada por el mercado. Y lo más relevante: vivimos en un mercado en plena crisis, donde el sistema liberal capitalista ha fracasado, un régimen que agoniza y que ha repartido riquezas y poder en manos de un grupo reducido de privilegiados, un sistema en el que el arte constitucionalizado y mercantilizado adormece, acomodado, en su propia
 vergüenza. 


Nos preguntamos: ¿ha fracasado el arte de igual modo que el capitalismo, revolucionario, convertido y vulgarizado en un valor de cambio, en una moneda, que le lleva definitivamente a disipar su auténtica esencia?


Deberemos realizar un verdadero ejercicio de reflexión, un cuestionamiento que legitime la figura del crítico: aunque en la mayoría de los casos intente engañosamente —también hacia sí mismo— reivindicar una actitud purista, se encuentra también e irremediablemente ungido por el mercado. La posmodernidad alcanza su fin con el capital como paladín, y nos preguntamos por el fracaso definitivo de este arte no contestatario, un arte constitucionalizado, mediatizado y espectacularizado ligado a galerías, museos, ferias, bancos y subvenciones que ha acompañado y apoyado definitivamente el sistema capitalista liberal. Un arte a cuestionar como tal, y que interroga en cierta medida por el fracaso de críticos, comisarios, y por todo el establishment que a través del mercado y la propiedad privada han distorsionado su verdadera esencia. Comprobamos como reapropiarse privadamente del arte, hacer de la obra de arte un precio, al final es destruir el arte. Ya que el arte en sí democrático, en su reproducibilidad es un acto ético que renuncia a la unicidad del precio único, y cuya esencia final es el disfrute de la «belleza» en todas sus significaciones. Por tanto, el tratamiento del arte como producto de mercado supone su propia humillación. Pero un nuevo periodo de cambios se vaticina, cambios en los que estamos obligados a construir un nuevo relato, un nuevo pensamiento revolucionario como indica el pensador, y tratadista italiano Toni Negri: «La crisis del acontecimiento revolucionario está ligada a la caída del relato revolucionario y sólo un nuevo relato logrará determinar no un acontecimiento revolucionario sino su pensabilidad».


Publicado en el suplemento cultural Posdata. Levante-EMV (7-11-2008)









Publicado en el suplemento cultural Posdata. Levante-EMV (7-11-2008)