29/5/09

HENRI CARTIER BRESSON: "EL OJO DEL SIGLO"

Un instante perfecto, debatiendo entre la dialéctica implacable del blanco y negro, donde la esencia del momento no da lugar a titubeos inherentes a las actuales nuevas tecnologías.


La genialidad del fotógrafo impresa en el negativo entero, sin trucos ni manipulaciones.

Allí estaba con la Leica en mano, y su humeante pipa dibujando en su mente la imagen perfecta, atrapando los Caballos de San Marcos en pleno trópico, reavivando toda la dimensión artística y monumental de un tiovivo de madera en la Cuba de 1934, o deteniendo besos de amantes furtivos, como ni siquiera el propio Robert Doisneau logró hacer. El célebre fotógrafo francés y padre del fotorreportaje, Henri Cartier Bresson o “el ojo del siglo” como lo apodaría su biógrafo Pierre Assouline, por su impecable capacidad de captación instantanea y visual, atestiguó momentos decisivos de la historia: el asesinato de Ghandi, la Guerra Civil española, donde filmó el documental sobre el bando republicano "Victorie de la vie", la construcción del Muro de Berlín, los lupanares de México, el mundo mágico de Juchitán, la entrada triunfal de Mao Zedong a Pekín, la disciplina militar en Leningrado o los lindes del alma en Cachemira.

El Museo de Bellas Artes de Castellón presenta una retrospectiva que comprende con más de un centenar de fotografías los periodos de 1932 a 1979, época en la que retrata el París de los años treinta, sus viajes a México, Alemania, Italia y también a España, donde fotografió ciudades como Barcelona, Madrid, Sevilla o Valencia.

Pero si cada época tiene su posición visual, la de Cartier Bresson, tomando como referencia su libro Images à la sauvette publicado en 1952, es la del momento decisivo, es decir, el preciso instante en el que se alcanza el clímax de la acción, conformando un todo armónico donde confluyen la idea, el ojo y el corazón, ese instante en el que el hecho exhibe simplicidad, pregnance y emoción; “Fotografiar es reconocer un hecho en un mismo instante y en una fracción de segundo, y la de organizar rigurosamente las formas percibidas visualmente que expresan y significan ese hecho. Es poner en una misma línea de fuego la cabeza, el ojo y el corazón. Es una forma de vida. “.

 

Un periodo, indica Margarita Lledo en el ensayo “Documentalismo fotográfico” , que es el retorno a la persona después de las guerras, es la época de la conmemoración del paisaje humano y de formar parte de ese paisaje como inicio del cinéma vérité dejando a la vista que el cliché no se manipuló. Con Cartier-Bresson, uniendo su nombre a Sastre o a Miró, igual que con Smith, el valor plástico y de idearium no elimina el azar. No obstante a lo largo de su carrera Cartier-Bresson, tuvo la oportunidad de retratar a personajes de la talla de Pablo Picasso, Henri Matisse, Marie Curie, Edith Piaf, Fidel Castro, Ernesto Guevara o los famosos retratos de sus amigos Truman Capote o Sastre, así como amables retratos a la infancia, los niños jugando en la calle o la intimidad de los amantes.


Cofundador en 1947 de la agencia Magnum junto a
Robert Capa, David Seymour y George Rodger, en el restaurante del MOMA en Nueva York, con el que constituyerón un punto de referencia de los derechos de los fotógrafos y de la foto como activo de la humanidad.

Henri Cartier-Bresson nació en Chanteloup un 22 de agosto 1908 y falleció de igual modo en un cálido mes agosto del 2004 en su casa veraniega de Céreste en los Alpes-de-Haute-Provence, con él concluía el perfil del fotoperiodista autor.




Publicado en el Suplemento Cultural Posdata- Levante - EMV (12 de junio 2009)

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