1/4/01

CONVERSACIONES CON CARMEN CALVO

Carmen Calvo, artista de gran hondura y densidad, con una personalísima poética, que ha logrado como pocos en el arte español una evolución coherente alejada de modas.

En cajones ocultos encuentra un retrato “Bien puede ser el mío” indica la artista, mientras señala una niña de rostro azul con moscas sobre su vestido blanco. A puñados caen los recuerdos, retratos de siglos debajo de las mesas, de los armarios, de los rincones. El mundo reducido a sus líneas esenciales: Esqueletos, cristal veneciano, antiguas cartas y relojes parados en el tiempo. El eco de una última pisada redescubre la vida oculta de los objetos, recuerdos, formas que devuelven la mirada a su nueva huésped.


RU. Decía Oscar Wilde, que el arte es la vida. Indudablemente a lo largo de toda tu obra se observa una especial emoción y expresión de un mundo de objetos encontrados, de mezclas híbridas. ¿Son estos restos de vida una relectura de nuestra contemporaneidad?

CC. Siempre he trabajado con objetos y diferentes materiales. Sigo un hilo conductor que hace referencia a mis trabajos anteriores. La manipulación de los objetos, sean realizados por mí o buscados, es mi paleta de trabajo. Actualmente la fotografía es un nuevo soporte, una continuación del dibujo donde se resalta el juego de luces y sombras, sobre todo en el blanco y negro. La imagen de la foto recuperada la traslado a la noticia del día a día. No importa que la foto sea antigua, lo importante es aplicarla y darle su contexto en la actualidad.



RU. Hay un poema de Joan Brossa que expresa con gran pulcritud la eterna ironía del amor, se trata de dos sables enfrentados, titulados “amor”. Esta obra de Brossa me recuerda una tuya que se podía contemplar al principio del mes de septiembre en la Academia de España en Roma; se trataba de un pene y una vagina de barro cuyo vello púbico era sustituido por clavos, otra clara ironía del amor –anecdóticamente, el chico que montaba la exposición colocó ambas piezas en sendos lugares estratégicos quedando la foto oficial donde se estrechaban relaciones culturales, flanqueadas por ambas piezas.- Hay una subversión de términos e inconformismo constante a lo largo de tu obra. ¿Qué opinas del conformismo latente en la cultura y la falta objetiva de crítica?

CC. La imagen de los dos sables no sólo pertenece a Joan Brossa. Recordarás que Vicente Aleixandre ya escribió "Espadas como labios" y más tarde La destrucción o el amor. Pero respecto al conformismo, hay gente que no está tan conforme.

RU. En general…


CC. Siempre ha habido personas que necesitan estar provocándose a sí mismas. Es una forma de estar vivo. Otros, en cambio se estacionan, porque les va bien así, o porque son más conformistas. Personalmente pienso que es muy aburrido quedarse en el mismo punto. Las elecciones en la vida son importantes. Para el desarrollo de la obra es necesario saber decir no, aunque a veces cueste; no dejarse manipular por las políticas culturales, aunque tampoco es cómodo. Pero no todos pensamos igual, y todo es respetable.



RU. Un recuerdo de Brossa, ese gran histriónico “showman” y poeta.


CC. Brossa está vivo. El era un gran poeta como pudo ser André Breton. Un hombre que lucho por sus ideales sin ningún afán de lucro, un gran seductor de la palabra con magia.


RU. ¿Cómo fueron tus inicios?


CC. Para mí cada día son “inicios”. Mi inseguridad hace que me plantee mi proyecto de trabajo cada día. Desde un principio nunca enfoqué mi pintura con la obsesión de sacarle una rentabilidad inmediata o a corto plazo, porque yo seguía teniendo un trabajo remunerado que me permitía de algún modo una “independencia económica”. Con el tiempo todo ha ido caminando y se ha marcado otro ritmo. En el momento presente estoy contenta, porque puedo dedicarme plenamente a mi mundo, que es la pintura.

RU: ¿Qué significó ser seleccionada con apenas treinta años por Margaret Rowell para la polémica muestra New Images From Spain (1980), en el Guggenheim de Nueva York?


CC. Yo digo que las selecciones siempre dependen del criterio del comisario que las organiza. Lo mejor es aprovechar esa experiencia y la coyuntura que conlleva, implicarse de lleno en el proyecto, ya que es una buena posibilidad para dar a conocer tu trabajo.





RU. Hablando de la coyuntura; en 1985 te instalas en París, en la Cité des Arts, delante del Sena, tú misma describes tu fascinación por los arcos de Point Marie y esa nueva luz, ¿cómo te influyeron esos nueve años?


CC. Salir, para cualquier persona es muy importante. La estancia en París fue muy positiva en todos los aspectos personales y profesionales. Mi mirada sigue siendo clásica, hay que “ver” no sólo pintura, sino también las ciudades.

RU. En Francia entras en contacto con George Duby.


CC. En Francia seguí viendo a George Duby, pero fue en Madrid, en la Casa Velázquez donde lo conocí. Le interesó mi trabajo y más tarde me escribió un maravilloso texto.

RU. Háblanos de tus libros…


CC. Releo mucho. Entre mis lecturas están Ander Breton, Manuel Mújica, Fernando Pessoa…Los títulos de mis cuadros están extraídos del último libro que estoy leyendo. En este sentido quizás el autor que más títulos me ha aportado es Pessoa con el Libro del desasosiego. Por ejemplo, La linterna mágica fue el título que di a la exposición de México, que está extraído de un poema deSor Juana Inés de la Cruz –poetisa del siglo XVII- y a la que Octavio Paz cita en Peras al Olmo; habla de luces y sombras, como la fotografía. Lo presente en aquella galería que es un caserón la OMR, y que está ladeada por el terreno. La casa es de principios de siglo y con objetos que ello me dieron retome entonces de nuevo las fotos.

RU. ¿Qué impresión obtuviste de tú contacto con la cultura mejicana?

CC. Pues lo que te he contestado a propósito de París. Cualquier ciudad te impresiona si la sabes “ver”. No sólo sus monumentos y su arte sino también su gente. Una ciudad llena de contrastes y de colorido, que acogió a los exiliados españoles.


RU. Ante la preponderancia del poder cultural norteamericano, ¿Qué salidas crees que pueden tener?

CC. ahondar en sus raíces y ser auténticos, porque su pasado cultural no tiene nada que envidiar al norteamericano.


RU. Ya que te refieres a ser auténticos: La crítica actual está repleta de veletas que siguen los dictados del mercado y las potentes galerías ¿Cuál es tu opinión?



CC. Bueno, eso es inevitable y un artista no puede ir a contracorriente en todo este mundo de marketing y de fuertes intereses económicos. Pero el artista tiene que tener muy claro su trabajo. Eso es lo más importante y también tiene que saber que ese es el mundo que ha elegido y tiene que participar en algunas cosas, pero no en las que no crea o le vengan impuestas.

RU. ¿Qué opinas de la polémica reducción –dentro de esta endogamia provinciana- de exposiciones y de compras de artistas valencianos en el IVAM?

CC. Para mí el arte es internacional. El reduccionismo de pintura valenciana no me sirve. Por supuesto no estoy en contra de la pintura valenciana, sino todo lo contrario, pienso que se debe apoyar, pero el interés de un museo aumentará con una visión más global, más internacional. Cuando viajamos a una ciudad extranjera nos produce una gran curiosidad y placer visitar sus mejores museos. El IVAM debería convertirse en ese referente indispensable no sólo para los valencianos, sino para cualquier persona que nos visite. Diría más, me gustaría que el IVAM, y por supuesto su contenido, tuviera el poder de convocatoria suficiente para que nos visitaran por él mismo.

RU. Volviendo de nuevo al universo objetual, María Zambrano describía los objetos como fantasmas de algo. También como la interacción recíproca de dos objetos, que da lugar a la creación de un objeto nuevo... ¿Tiene tu pintura mucho de ésta mirada?

CC.  Para mí cuentan mucho las noticias, las emociones, los recuerdos…porque en definitiva eso es lo que acaba sirviendo, pero no porque yo tenga una mirada nostálgica. Si miramos esta fotografía de unos niños en una escuela en la década de los treinta, a cada uno de nosotros le puede sugerir una cosa, según su propia vida, sus recuerdos, sus experiencias, buenas o malas y todas esas sugerencias pienso que pueden ser igualmente válidas.

RU. Una mirada Salvada o Salvadora

CC. Las dos cosas, porque para mí es lo mismo. Cuando encuentras un objeto o una fotografía y llama tu atención, en el momento de mirarlo, ya lo estás salvando. Si encima lo llevas a casa y lo integras en tu obra mucho mejor. Pero tampoco yo he inventado eso, pues me preceden muchos y muy grandes artistas. Lo que sí puede cambiar es la manera de mirar. Yo soy una gran voyeur y me gusta mucho quedarme con las imágenes. Para mí es una forma de salvarlas.


RU. Es en cierto modo lo que decía Zambrano de la recuperación de la vida que existe con los objetos perdidos, la historia que existe en cada uno de ellos.

CC. Sí, pero fíjate, para mí la historia que puedan tener no me preocupa demasiado. Suelen ser objetos que no interesan a la sociedad. Hay gente que le gustan las antigüedades y también a mí, pero me gusta mucho cambiar libros u objetos que no se van a utilizar. Creo que es mejor que alguien los utilice. Estos objetos que vemos en las estanterías de algún modo están en mí, porque yo los he adquirido. Es una posesión que está esperando otra cosa. Son objetos, que como hemos dicho han sido “salvados” por mí.


RU. Para finalizar, me gustaría leerte un poema relacionado con tus objetos cambiados de lugares de José Albi y se titula “Collage visto por detrás”. Si le damos la vuelta, /hallaremos/nuestra propia certidumbre: / la convicción/ de que el misterio permanece. Gracias Carmen.

CC. Gracias a ti.

(Entrevista publicada en Abril del 2001 en la revista cultural EL PLANETA- nº 54)